Cómo decido lo que te recomiendo
En estética casi nunca se puede comprobar lo que te dicen. Esto es lo que hago para que en mi caso sí se pueda.
Tu rutina sale de un examen escrito, no de una impresión.
En la primera sesión lleno una ficha de anamnesis y un examen de piel. De ahí salen los ingredientes que te convienen, con una regla escrita para cada hallazgo. Puedes leer cuál se aplicó en tu caso.
No vendo productos y no recibo comisión de ninguna marca.
Lo que te recomiendo se compra en la farmacia, al precio de la farmacia. Si te sirve el de $12.990, te digo que compres el de $12.990.
Los precios que ves llevan la fecha en que los anoté.
Un precio sin fecha miente. Los reviso cada mes y te dejo el link para que verifiques el actual antes de comprar.
Digo también lo que no sé.
De algunos productos tengo la lista de ingredientes confirmada; de otros solo lo que declara la marca. Cuando es lo segundo, aparece escrito. Prefiero eso a afirmar de más.
Hay reglas que a propósito no uso, porque no se sostienen.
Por ejemplo, la de que la niacinamida y la vitamina C no se pueden mezclar: con las fórmulas de hoy ese conflicto no existe, y no voy a repetirlo para que suene técnico.
Tu ficha es tuya.
La puedes ver, pedir una copia y pedir que se borre. Las fotos, si las autorizas, se guardan privadas y no se publican en ninguna parte.
La hoja que te llevas trae un código
de tu hoja
Tu rutina, en el teléfono
Apuntas la cámara al código de tu hoja y se abre tu rutina: en qué orden va cada producto, cómo se usa, qué lleva dentro, cuánto cuesta y, lo más importante, qué se marcó en tu examen para que te lo recomendara.
Sin instalar nada y sin crearte una cuenta. Si cambio tu rutina, el código te muestra la nueva.
Si algo de esto te hace sentido, la primera evaluación en Providencia no se cobra.
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